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El plástico de burbujas se inventó como papel pintado, y nadie lo quiso

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Primer plano de plástico de burbujas transparente con hileras de burbujas de aire redondas
Consequencefree / Wikimedia Commons · CC BY-SA 3.0

·3 min de lectura·Cultura pop·87 vistas

En 1957, dos ingenieros sellaron dos cortinas de ducha para vender papel pintado con textura. La idea fracasó. El embalaje, no.

En 1957, en un garaje de Hawthorne, Nueva Jersey, dos ingenieros intentaban crear algo con estilo. Alfred W. Fielding, ingeniero mecánico estadounidense, y Marc Chavannes, ingeniero químico suizo, querían lanzar un nuevo tipo de papel pintado con textura: un revestimiento moderno y tridimensional pensado para la generación beat de la época.

Su método era sorprendentemente casero. Pasaron dos cortinas de ducha de plástico por una máquina de sellado térmico y atraparon bolsas de aire entre las capas. El resultado fue una lámina cubierta de pequeñas burbujas. Como papel pintado, fue un fracaso. A los decoradores no les interesó, y nadie quería burbujas en sus paredes.

Fielding y Chavannes no renunciaron al material. Su ligereza y el aire aislante dentro de las burbujas sugerían otros usos, y probaron a venderlo como aislante para invernaderos. En 1960 fundaron la Sealed Air Corporation, registraron marcas como Bubble Wrap y AirCap y obtuvieron la primera patente del proceso. En total, recibieron seis patentes relacionadas con el invento. No todos los inventores tuvieron tanta suerte: Lizzie Magie patentó en 1904 el juego que se convirtió en Monopoly y recibió solo 500 dólares por él.

El gran salto llegó de la industria informática. IBM acababa de lanzar el IBM 1401, una máquina tan exitosa que se la ha llamado el "Ford Modelo T" de los ordenadores, y necesitaba una forma de enviar esos equipos delicados sin que se dañaran. A principios de los años sesenta, un vendedor de Sealed Air, Frederick W. Bowers, convenció a IBM de probar el acolchado de aire. Funcionó. IBM pudo enviar sus ordenadores con seguridad, otras empresas la imitaron, y el papel pintado fallido se convirtió en la forma estándar de proteger objetos frágiles.

Hoy Sealed Air es una multinacional, y Bubble Wrap es una de esas marcas que se usan para nombrar cualquier producto parecido. También se ha convertido en un objeto de la cultura pop. Reventar las burbujas es tan satisfactorio que hasta tiene su propio día no oficial: el Día de Apreciación del Plástico de Burbujas, el último lunes de enero. Nació en 2001 en una emisora de radio de Bloomington, Indiana, después de que unos micrófonos que llegaron envueltos en este material captaran en directo el sonido de las burbujas al reventar, y a los oyentes les encantó.

Ese cariño se puso a prueba en 2015, cuando Sealed Air presentó iBubble Wrap, una versión que se envía plana y se infla con una bomba, con burbujas conectadas en columnas para que no revienten fácilmente. La noticia desató una ola de quejas en internet de gente que temía perder su antiestrés favorito, hasta que la empresa prometió seguir fabricando la versión clásica, la que sí revienta.

Howard, el hijo de Fielding, recordó años después que, con cinco años, quizá fue la primera persona en reventar plástico de burbujas solo por diversión. No fue la última.

Fuentes: Sealed Air (historia de la empresa y páginas de la marca Bubble Wrap), Smithsonian Magazine ("The Accidental Invention of Bubble Wrap"), historia de la familia H.W. Fielding, The New York Times City Room (2010), CNBC, CNN, The Wall Street Journal (2015). Portada: primer plano de plástico de burbujas, por Consequencefree, Wikimedia Commons, CC BY-SA 3.0.

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