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Un ámbar japonés de 86 millones de años atrapó un insecto cuya familia hoy solo vive en África

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Trozo dorado de ámbar de Kuji, en Japón, con el insecto fósil Kujiberotha teruyukii, un neuróptero espinoso, atrapado dentro
Nakamine H, Yamamoto S, ZooKeys (2018) / Wikimedia Commons · CC BY 4.0

·4 min de lectura·Ciencia·4 vistas

El ámbar de Kuji se formó cuando los dinosaurios recorrían el norte de Japón. Una pieza guarda un neuróptero de una familia que hoy solo vive en el África subsahariana.

En Kuji, una ciudad costera de la prefectura de Iwate, en el norte de Japón, todavía se extrae ámbar de rocas formadas hace unos 86 millones de años, cuando los dinosaurios recorrían la región. Dentro de un pequeño trozo, los científicos encontraron un insecto depredador de una familia que hoy solo sobrevive en el África subsahariana.

La edad sale de la roca que rodea el ámbar. El ámbar de Kuji está en la Formación Tamagawa del Grupo Kuji, y un estudio de 2018 en Cretaceous Research dató cristales de circón de sus capas volcánicas en unos 85,9 millones de años, en el piso Santoniense del Cretácico Superior. Eso es unos 20 millones de años antes del impacto del asteroide que acabó con la era de los dinosaurios.

Según la Agencia de Ciencia y Tecnología de Japón, este ámbar es resina fosilizada de árboles de la familia de las araucarias, parientes de la araucaria chilena o pehuén. A veces aparecen fósiles de dinosaurios donde se extrae. En cambio, los famosos ámbares del Báltico y de la República Dominicana se formaron mucho después de la desaparición de los dinosaurios.

Trozo de ámbar dorado de Kuji, de unos 19 milímetros, con un insecto fósil oscuro atrapado dentro
El holotipo de Kujiberotha teruyukii, un neuróptero espinoso en ámbar de Kuji. Barra de escala de 5 mm. Nakamine y Yamamoto, ZooKeys (2018), CC BY 4.0 vía Wikimedia Commons_Figure_2.jpg)

El insecto fue desenterrado en 2006 por Kazuhisa Sasaki, entonces director del Museo del Ámbar de Kuji. Durante años estuvo catalogado como una mantis religiosa. En 2018, los entomólogos Hiroshi Nakamine y Shûhei Yamamoto lo examinaron de cerca y lo describieron en ZooKeys como un género y una especie nuevos de neuróptero espinoso (thorny lacewing), Kujiberotha teruyukii, el primero de su familia hallado en Japón o en cualquier lugar de Asia Oriental.

Estos insectos tienen patas delanteras prensoras muy parecidas a las de una mantis, lo que explica la confusión. El ejemplar de Kuji tiene el fémur delantero más largo de todos los fósiles de su subfamilia, cerca de 1,9 milímetros, frente a un récord anterior de unos 1,14 milímetros, y más de 50 segmentos en cada antena. Su nombre homenajea a Teruyuki Kagawa, actor de kabuki y cine famoso en Japón por su pasión por las mantis.

Los miembros vivos de la familia Rhachiberothidae son solo 13 especies en tres géneros, todos del África subsahariana. El registro fósil muestra 15 géneros extintos, señal de que el grupo era mucho más diverso en el Cretácico y ocupaba gran parte del planeta.

Antiguo túnel de mina de ámbar con puntales de madera en el Museo del Ámbar de Kuji, en Iwate, Japón
Un viejo túnel de mina de ámbar en el Museo del Ámbar de Kuji. Foto: Hajime Nakano, CC BY 2.0 vía Wikimedia Commons.jpg)

El neuróptero no está solo. El ámbar de Kuji también ha dado un musgo fósil, descrito en The Bryologist en 2013, y en 2025 investigadores de la Universidad Waseda, la Universidad de la Prefectura de Fukui y la Universidad de Tokio anunciaron siete diminutas avispas parasitoides, seis de ellas atrapadas juntas en una sola pieza. Las mismas capas de roca han dado más de 3.000 fósiles de vertebrados de 30 especies, entre ellos dientes de dinosaurio, tortugas y cocodrilos.

La gente apreciaba este ámbar mucho antes que los paleontólogos. Un análisis infrarrojo publicado en 1974 en Nippon Kagaku Kaishi vinculó cuentas de ámbar de dos antiguos túmulos de las prefecturas de Nara y Kioto con Kuji, prueba de comercio entre el norte y el centro de Japón en el siglo VI. Un proyecto de investigación nacional concluyó después que el Japón antiguo dependía del ámbar de Kuji, que perdió terreno frente a las cuentas de vidrio tras el periodo Heian.

Edificio moderno y gris del Museo del Ámbar de Kuji rodeado de bosque, en la prefectura de Iwate
El Museo del Ámbar de Kuji, que guarda el holotipo del neuróptero. Foto: Ty19080914, CC BY-SA 4.0 vía Wikimedia Commons

Hoy el Museo del Ámbar de Kuji, gestionado por una empresa local de ámbar, se presenta como el único museo de Japón dedicado al ámbar, y conserva el holotipo del insecto. Los autores del estudio en ZooKeys señalan que más de 800 inclusiones de insectos de Kuji seguían esperando una descripción formal.

Fuentes: ZooKeys (2018); Cretaceous Research (2018); The Bryologist (2013); Nippon Kagaku Kaishi (1974); Science Japan, JST (2025); Science Japan, JST (2023); KAKEN, proyecto sobre cuentas de ámbar en Japón; Museo del Ámbar de Kuji. Portada: Kujiberotha teruyukii en ámbar de Kuji, Nakamine y Yamamoto, CC BY 4.0_Figure_2.jpg).

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