Chaser, la border collie que aprendió 1.022 palabras

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La border collie Chaser aprendió los nombres de 1.022 juguetes en tres años de lecciones diarias, un récord publicado en una revista científica en 2011.
Una border collie llamada Chaser aprendió los nombres de 1.022 juguetes distintos y recordaba cada uno de ellos. En tres años de lecciones diarias en Spartanburg, Carolina del Sur, el psicólogo John Pilley le enseñó un vocabulario más amplio que el de un niño típico de dos años, y en 2011 publicó los resultados en la revista científica Behavioural Processes.
Pilley era profesor jubilado de psicología del Wofford College cuando su esposa, Sally, le regaló una cachorra de border collie blanca y negra en 2004, poco antes de que él cumpliera 76 años. Según PBS NOVA, los investigadores de entonces estaban entusiasmados con Rico, un perro de Alemania que conocía los nombres de unos 200 objetos. Pilley sospechaba que un perro podía llegar mucho más lejos.
El propio Rico había sido noticia en Science en 2004. Juliane Kaminski y sus colegas del Instituto Max Planck demostraron que elegía un juguete nuevo por exclusión: al oír un nombre desconocido, traía el único objeto que nunca había visto. Los niños hacen lo mismo, una habilidad que los psicólogos llaman mapeo rápido.
El método de Pilley era paciente y lúdico. The New York Times contó que entrenaba a Chaser de cuatro a cinco horas al día: le mostraba un objeto, repetía su nombre hasta 40 veces, luego lo escondía y le pedía que lo encontrara. Su colección llegó a reunir 800 peluches, 116 pelotas, 26 frisbis y varios juguetes de plástico, cada uno con nombre propio, desde un delfín llamado porpoise hasta un mono llamado Uncle Fuzz.

Las pruebas eran estrictas. En el artículo de 2011, escrito con Alliston Reid, los juguetes se elegían al azar y se colocaban en otra habitación, para que Pilley no pudiera guiarla con miradas o gestos. Chaser debía ir, encontrar el objeto nombrado entre los demás y traerlo de vuelta. El estudio también mostró que entendía los nombres como etiquetas de cosas y no como órdenes. Podía tomar, tocar con la pata o con el hocico un juguete nombrado, combinando tres acciones con tres nombres en pares aleatorios.
También aprendió categorías. Chaser entendió que ball (pelota) servía para cualquiera de sus pelotas, mientras cada una conservaba su nombre propio, el tipo de relación de uno a muchos que los niños dominan pronto. Igual que Rico, deducía el nombre de un juguete nuevo porque era el único objeto desconocido del montón. Un estudio de 2013 en Learning and Motivation fue más allá y comprobó si seguía frases cortas que combinaban un verbo con dos objetos.
En 60 Minutes, Pilley le contó a Anderson Cooper que en cada prueba ella identificó correctamente el 95 % o más de los juguetes. El antropólogo Brian Hare, de la Universidad Duke, dijo en el programa que quizá era el perro más importante de la investigación científica moderna, porque aprendía palabras de una forma parecida a la de los niños pequeños.
Pilley murió el 17 de junio de 2018, y Chaser murió por causas naturales el 23 de julio de 2019, a los 15 años, algo más allá de la esperanza de vida habitual de su raza. El Wofford College recuerda que conocía 1.022 sustantivos y tres verbos y que protagonizó el libro de Pilley Chaser: Unlocking the Genius of the Dog Who Knows a Thousand Words. Su historia sugiere que la distancia entre cómo aprenden palabras los perros y los niños pequeños es menor de lo que muchos científicos suponían.
Fuentes: Behavioural Processes (2011); Learning and Motivation (2013); Science (2004); The New York Times; PBS NOVA; Wofford College; CBS News, 60 Minutes. Portada: Border collie persiguiendo una pelota en la playa, CC0.jpg).
