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Niños donaron 320.000 dientes de leche para frenar ensayos nucleares

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El presidente John F. Kennedy firma el Tratado de Prohibición de Ensayos Nucleares en la Casa Blanca, rodeado de funcionarios, 1963
Robert Knudsen, White House Photographs / NARA via Wikimedia Commons · Public domain

·4 min de lectura·Historia·3 vistas

El estudio de dientes de leche de St. Louis reunió casi 320.000 dientes, halló en ellos estroncio-90 de la lluvia radiactiva y ayudó al tratado de 1963.

Entre 1958 y 1970, niños de St. Louis y alrededores entregaron casi 320.000 dientes de leche a científicos, según el New York Times. A cambio recibían un botón que decía "Di mi diente a la ciencia". Esos dientes demostraron que la lluvia radiactiva de los ensayos de bombas nucleares estaba acabando dentro del cuerpo de los niños, y los resultados llegaron al presidente John F. Kennedy mientras negociaba la prohibición de ensayos en la atmósfera.

La preocupación era el estroncio-90, un isótopo radiactivo producido en las explosiones nucleares. Químicamente se comporta como el calcio, así que la lluvia radiactiva que caía sobre los pastos pasaba por la leche de vaca hasta los huesos y dientes en formación. De 1945 a 1963, informó el Times, Estados Unidos detonó 206 armas nucleares en la atmósfera y la Unión Soviética, 216.

La idea de usar dientes vino del bioquímico Herman Kalckar, que propuso un censo internacional de la radiación en los dientes de leche en Nature en agosto de 1958. Los dientes de leche se forman antes del nacimiento y en los primeros meses de vida, así que cada uno guarda un registro de lo que el niño absorbió a esa edad, y los niños los pierden solos.

En St. Louis, el Comité Ciudadano del Gran St. Louis para la Información Nuclear, fundado en abril de 1958 por científicos como el botánico Barry Commoner y por vecinos de la ciudad, lanzó el estudio en diciembre de 1958. La médica Louise Reiss lo dirigió, junto con las facultades de odontología de la Universidad Washington y la Universidad de Saint Louis. La Biblioteca Becker de la Universidad Washington señala que una primera subvención federal de 197.454 dólares pagó el laboratorio.

Retrato en blanco y negro de Barry Commoner, biólogo y cofundador del comité que creó el estudio de dientes de leche
Barry Commoner, uno de los fundadores del estudio, fotografiado por Bernard Gotfryd. Dominio público vía Wikimedia Commons

La campaña fue una hazaña de organización local. Los voluntarios enviaron formularios a escuelas públicas, privadas y religiosas, bibliotecas e incluso farmacias. La Missouri Encyclopedia cuenta que programas infantiles de televisión como Romper Room la promocionaban, que los pequeños donantes entraban en un Club Operación Diente y que el contador de radiación del laboratorio estaba blindado con placas de acero cortadas del casco de un acorazado de la Primera Guerra Mundial.

Niño sonriente con un hueco donde se le cayó un diente de leche, como los que los niños de St. Louis donaron a la ciencia
Dientes de leche con un hueco reciente. Foto de Sebastian Wallroth, dominio público vía Wikimedia Commons

Louise Reiss publicó los primeros resultados en Science el 24 de noviembre de 1961, que mostraban el estroncio-90 en aumento en los niños nacidos durante los años cincuenta. El Bulletin of the Atomic Scientists señala que los niveles se triplicaron en solo tres años a principios de esa década. El balance final fue contundente: los niños nacidos en St. Louis en 1963 tenían unas 50 veces más estroncio-90 en los dientes que los nacidos en 1950, antes de la mayoría de los ensayos.

En junio de 1963, su marido, el médico Eric Reiss, presentó los resultados ante una comisión del Senado en apoyo de un tratado. El 5 de agosto de 1963, Estados Unidos, la Unión Soviética y el Reino Unido firmaron en Moscú el Tratado de Prohibición Parcial de Ensayos Nucleares, que prohibió las explosiones nucleares en la atmósfera, el espacio exterior y bajo el agua. Kennedy firmó la ratificación estadounidense el 7 de octubre.

La prohibición funcionó. Una fase posterior del estudio halló un 50 % menos de estroncio-90 en los niños nacidos en 1968 que en los nacidos cinco años antes, y el Bulletin afirma que los niveles en la leche, los dientes de leche y los huesos humanos cayeron más de la mitad en los cinco años siguientes al tratado.

Los dientes siguen importando. En 2001, la Universidad Washington encontró decenas de miles de dientes sin analizar, cada uno en un sobrecito con una tarjeta que identificaba al donante, guardados en un antiguo búnker de munición en las afueras de St. Louis. La Escuela de Salud Pública T.H. Chan de Harvard calcula que eran unos 100.000 dientes de unos 55.000 donantes, y más de 6.500 de aquellos niños, hoy adultos, se han sumado a su estudio sobre su salud en la vida adulta.

Fuentes: The New York Times (2011); Nature (1958); Science (1961); Biblioteca Becker, Universidad Washington; Missouri Encyclopedia; Bulletin of the Atomic Scientists (2023); Departamento de Estado de EE. UU.; Escuela de Salud Pública T.H. Chan de Harvard. Portada: Kennedy firma el Tratado de Prohibición de Ensayos Nucleares, 7 de octubre de 1963, Robert Knudsen, Casa Blanca, dominio público.

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