Una bolsa de 1.000 años hecha con tres hocicos de zorro guardaba restos de los ingredientes de la ayahuasca

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Hallado en un abrigo rocoso de Bolivia, el equipo de un chamán de hacia el año 1000 contenía cocaína, DMT y harmina. Es una prueba química de que alguien pudo combinar los ingredientes de la ayahuasca hace mil años.
Hace unos 1.000 años, alguien en los Andes bolivianos llevaba una pequeña bolsa cosida con los hocicos de tres zorros. Cuando los científicos rasparon su interior, encontraron restos químicos de al menos cinco sustancias que alteran la mente, entre ellas harmina y DMT, los dos ingredientes clave de la ayahuasca. El estudio, publicado en PNAS en 2019, sugiere que las raíces de esa bebida podrían remontarse al menos a mil años atrás.
La bolsa procede de la Cueva del Chileno, un abrigo rocoso a 3.890 metros sobre el nivel del mar en el valle del río Sora, en el altiplano de Lípez, en el suroeste de Bolivia. Los arqueólogos Juan Albarracín-Jordán y José Capriles excavaron el lugar en 2008 y 2010. La cueva parecía un sitio funerario, pero no aparecieron restos humanos, solo un fardo de cuero protegido por el aire seco de la montaña.
El equipo estaba sorprendentemente completo. La bolsa de cuero, de unos 28 por 16,5 centímetros, contenía dos tabletas de rapé de madera tallada, un tubo para inhalar decorado con dos trenzas de cabello humano real, dos espátulas de hueso de llama, una cinta tejida de colores para la cabeza, trozos de tallos secos atados con lana y la bolsita de hocicos de zorro, hecha con el zorro andino, Lycalopex culpaeus. La datación por radiocarbono del cuero situó el conjunto entre 905 y 1170 d. C.

Esa fecha coincide con el final de Tiwanaku, un Estado que había extendido su influencia por los Andes centro-sur durante unos cinco siglos. Las tabletas y los tubos de rapé formaban parte de una larga tradición ritual en la región, usados para moler plantas hasta hacerlas polvo e inhalarlo.

Melanie Miller, entonces en la Universidad de California en Berkeley y después en la Universidad de Otago, analizó las muestras con cromatografía líquida acoplada a espectrometría de masas en tándem, una técnica capaz de detectar cantidades mínimas de un compuesto. El raspado reveló cocaína y su producto de degradación, la benzoilecgonina, además de bufotenina, DMT, harmina y una señal que podría corresponder a la psilocina, el compuesto activo de algunos hongos.
Esas moléculas apuntan al menos a tres plantas: el arbusto de coca, un árbol del género Anadenanthera, cuyas semillas se muelen para obtener un rapé potente, y la liana Banisteriopsis caapi, la base de la ayahuasca. El DMT pudo venir de la Anadenanthera o de las hojas de Psychotria viridis, la chacruna.
La combinación importa. Por sí solo, el DMT ingerido es destruido rápidamente por una enzima del intestino. La harmina y compuestos similares de la liana bloquean esa enzima, la monoaminooxidasa, lo que permite que el DMT llegue al cerebro. Ese es el truco químico detrás de la ayahuasca, y encontrar ambas sustancias en un mismo objeto ritual sugiere que alguien pudo combinarlas hace mil años. Capriles dijo a Penn State que era el mayor número de sustancias psicoactivas hallado en un único conjunto arqueológico de Sudamérica.
Hay límites a lo que la bolsa puede demostrar. Nadie puede decir si su dueño bebía una infusión o inhalaba un rapé mezclado, y no había cuerpos que analizar. Pero ninguna de esas plantas crece a esa altitud, y varias proceden de regiones tropicales lejanas de Sudamérica. Según Berkeley News, eso apunta a un especialista ritual que viajaba o a una red de intercambio de plantas sagradas a larga distancia.
Miller también contó a Berkeley News que muchas de estas plantas pueden ser venenosas en la dosis equivocada, así que el dueño del fardo necesitaba saber muy bien cómo usarlas y dónde conseguirlas. Ese conocimiento ya existía siglos antes de que surgiera el Imperio inca, en el siglo XV.
Fuentes: Miller et al., PNAS (2019); Penn State News (2019); Berkeley News (2019); Universidad de Otago (2019). Portada: Flores de la liana de la ayahuasca, Banisteriopsis caapi.